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En el caso del Rocío parece ser que
este cambio tiene lugar en la época en que los monjes
mínimos de Almonte tienen su custodia.
Está
vestida a la moda de los Austrias, como gran dama de la
corte, cuyo atuendo se compone de las siguientes prendas:
basquiña o saya de forma de campana sin pliegues ni
arrugas, corpiño muy ajustado en el cuerpo y la gola que
se transforma en rostrillo. Las sobremangas, de gran
amplitud, se adaptan al brazo, dejándose ver debajo la
manga. Sobre la cabeza se toca con el velo de las
vírgenes y desde los hombros arranca el manto.
Porta la Imagen una serie de atributos en orfebrería:
Ráfaga, cetro, corona y media luna, respondiendo a la
descripción de la mujer en el Apocalipsis de San Juan:
" ...
vestida de sol, coronada con doce estrellas y la luna en
los pies."
Es evidente que el resultado estético
del cambio fue muy positivo aunque los más ortodoxos de
la época vieran con recelo tal cambio, pero los nuevos
valores catequéticos inspirados tras el concilio de
Trento fomentan una revisión también en el arte sacro.
La sociedad, envuelta ya en pleno siglo de oro, nada le
dice la severidad de ese primer gótico.
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